Cuando realizas una presentación en público, ¿dónde pones el foco?

 

¿Eres de las personas que piensan en sí mismas o de las que se centran en el público? ¿De las que se preocupan o se ocupan?

 

Una forma de saber si perteneces al primer grupo o al segundo es recordando qué mensajes te envías antes y durante la presentación. Si son preguntas del tipo:

 

¿qué estarán pensando?, ¿notan lo nervioso que estoy?, ¿lo estoy haciendo bien?, ¿parezco profesional?, ¿estaré dando la talla? ¿por qué mi voz suena tan mal?, ¿se me ve natural?, ¿es muy evidente que no sé qué hacer con las manos? Sin duda perteneces al grupo 1: TE PREOCUPAS

 

Si por el contrario, antes y durante la presentación estás centrado en:

  • que entiendan el mensaje que has venido a dar
  • mantener vivo el objetivo de tu charla
  • hablar a una velocidad a la que puedan entenderte
  • respirar y pronunciar las palabras
  • recordar lo importante que es lo que estás diciendo
  • recordar lo importante que es para el público lo que estás diciendo
  • creer en lo que cuentas

Entonces perteneces al grupo 2: TE OCUPAS

 

Las personas que ponen el foco en el público obtienen mejores resultados porque están realmente orientadas a satisfacer las necesidades de sus interlocutores/as.

 

Las habilidades comunicativas sirven para relacionarnos de manera efectiva con los demás. Las habilidades comunicativas requieren interés y observación curiosa del otro.

Una charla centrada en ti es como un monólogo interior poco productivo. Todas las preguntas que puedas hacerte acerca de cómo lo estás haciendo en escena deberían quedar resueltas en la fase de preparación y ensayo.

 


 

¿Cómo va a ser tu próxima presentación en público? ¿Qué vas a ofrecer? Si quieres que te ayudemos a prepararla contacta con LAVEULAVOZ: Comunica para transformar