Comunicar en público para profesionales

 

Con este título abro la entrada de hoy, dispuesta a ofreceros algunas ideas para reflexionar cuando nos enfrentamos a una comunicación en público. Espero que os ayuden.

 

TIP. 1 SUSTITUYE ‘FUERZA’ POR ‘COMPROMISO’

 

Comunicar es mucho más que hablar. Como dice Idoia Camacho*, consiste en ‘transferir ideas y conocimientos, teniendo en cuenta a la persona/s a las que se dirigen esos contenidos. Se trata de concebir un mensaje con la idea del que el otro no sólo lo reciba, sino que lo entienda, que provoque en él algún efecto, para que la información pase a ser comunicación.’

 

Con esta definición ya intuimos que comunicar requiere dosis de implicación, de observación, de ganas.

 

La coach de actores y actrices Barbara Houseman habla de un concepto que me parece muy interesante por su gran aplicación en el campo de las habilidades comunicativas. Es especialmente útil para aquellas personas que -ya sea de una forma profesional o no- tienen que hablar en público (sobre todo para aquéllas que todavía no lo disfrutan).

Houseman dice ‘it’s not about effort, it’s rather about commitment’, es decir, no es una cuestión de fuerza, si no de compromiso. Dicho de otro modo, comunicar no es apretar si no implicarse.

 

Inevitablemente, cuando hablamos en público aparecen los temidos nervios. Tanto si es en pequeñas o en grandes cantidades, normalmente vienen a entorpecer la perfomance de alguna manera (o al menos lo percibimos así). Bien en forma de pensamientos negativos del tipo ‘no sé qué hago aquí’, ‘lo hago porque me obligan, pero en realidad lo aborrezco’, ‘esto está hecho sólo para algunas personas’, o en forma de temblores en las piernas, los labios, las manos…y muchas otras formas que no cito.

 

Al final, la tensión productiva acaba en tensión bloqueante.

 

Para poder salir rápidamente de ese estado demoledor empezamos a ‘apretar’: la mandíbula (con todas las implicaciones a nivel vocal que eso acarrea), los puños, las rodillas, el abdomen… Y claro, al final nos cuesta movernos, respirar y pensar (ya no digo pensar en positivo).

 

Es curioso, pero utilizamos toda nuestra energía y fuerza para impedir la comunicación. Qué sinsentido, ¿verdad?

Eso, como veis también les pasa a los actores y actrices; nos pasa a todas las personas.

 

Ahora imaginad que toda la fuerza y la intensidad que usamos para apretar la utilizáramos para comprometernos con nuestro cometido: que el público piense, sienta o haga cosas distintas.

Imaginad que conectáis con el público, que lo ayudáis a que imagine cosas distintas, nuevas, ilusionantes, curiosas, transformadoras, que lo animáis a que realice un viaje emocional hacia algún sitio nuevo o viejo, da igual.

Que le ofrecéis algo valioso con vuestro mensaje.

 

El concepto Compromiso puede parecer abstracto, pero creo que es muy visual. Fuerza y Compromiso: ambas palabras requieren emplear energía, aunque de forma muy distinta. Cuando tensamos la energía se retiene, cuando estamos comprometidos, la energía se expande.

Sólo podremos hablar desde el compromiso cuando algo nos importe, o mejor dicho, nos importe mucho.

 

Si quieres haz la prueba y coge un pequeño texto. Dilo sin propósito, sin saber para qué. Verás que en seguida llega la necesidad de poner intención a través de la fuerza.

Ahora prueba con el mismo texto, pero implícate con cada palabra, sabiendo qué estás diciendo y visualiza con detalle a tu público. Suena distinto, ¿verdad? La energía está allí, pero fluye.

 

*CAMACHO MARKINA, Idoia, ‘Formación de Portavoces: Cómo conseguir una comunicación efectiva en los medios y otros públicos’. Ed. UOC. Pág. 2 Cap. 1

 

Si quieres trabajar tus habilidades de comunicación en público y quieres tener recursos para trabajar tu compromiso, contacta con nosotras. En LAVEULAVOZ sabemos cómo ayudarte.